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Tierra & Copa
| Tierra & Copa |
| escrito por Andrea P. Yriberry S. | |
Al saborear el tono de una copa de vino caemos en un mundo de conmociones enigmáticas. Sabemos que tras cada gota encontramos un mundo de sensaciones realmente mágicas. El vino es mucho más que una simple bebida, una simple copa, o una desnuda gota; se trata de cultura, de un hogar, de hábito, consiste en un secreto, entre encanto y misticismo, entre alquimia y fantasía, entre respeto y caricias, entre lágrimas y sonrisas. El vino es a la vez uno de los legados más preciados de nuestros orígenes y fortuna divina que cederemos a nuestros próximos. El vino connota tierra, luz, agua, y aire, inspira a muchos y se origina de pocos. En sus pupilas podemos ver reflejados los verdes y marrones, amarillos y cobrizos, granates y topacios. Seduce con su elegancia y sutileza, glamour y tradición logrando hacernos suponer que el color y aroma traerán consigo aquellas sensaciones..., aquellas que te tocan el alma. Disfrutar de una copa de vino, coquetear con el elegante lenguaje de la cata nos lleva al antojo de ahogarnos en esa nueva forma de distinguir la vida. Tras las bodegas se encierra un entorno reservado y sugestivo, que acarreará consigo la compañía de una copa, de una cepa, o de un amigo. Uno puede ramificar al vino, pero las distintas clases se suscitan de un mismo de néctar, su vid. El color emerge del caparazón de la uva, de su reflejo en la copa, de su vida en la barrica. Tenemos distintos sobrenombres que reflejan su dimensión, espíritu, actitud, retrato y pensamiento. Lo substancial es aquello que connote la lengua, esta ayudará a determinar esa formula que te provocará ardor y te despojara todas las palabras. Aquel vino privilegiado por tus sentimientos será siempre tu identidad. Será también un reflejo tuyo en la botella y la búsqueda de la esencia de tu casta. Al hablar de un pintor o un músico nos podemos referir a estilo, habilidad, huella, naturalidad, hasta perspectiva, porque crean arte al trasformar sombra en luz. Tomemos en cuenta que estamos bebiendo vino con estos mismos términos, debido a que en si estamos creando arte, el arte de la confección de la vid. El inicio de cualquier gran camino empieza con un cuerpo propio. La uva es un retrato vivo de un niño, debido a los cuidados que se deben tomar en cuenta para que estos triunfen en un mañana con alta calidad. La fiebre de estos será el factor que permitirá su evolución al éxito. Hablemos ahora de aquel vino social, que todo lo habla y nada lo calla. Este es una reproducción de un hombre honesto, que habla cuando simplemente bebe agua. Él no solo rompe el penetrante silencio de tu esencia sino también los transforma en manchados sonidos, por culpa de una botella y varias copas. Si somos de esos que bebe el vino por vino y el agua por agua, entonces nunca nos faltará aquel amigo y aquella copa para alborotar los sueños nocturnos. En esas noches que nacen para gastarlas, para colmarlas de palabras manchadas y de almas bulliciosas. Soy una inocente amante del vino, ignorante pero apasionada. Aquí les retrato mis mensajes, esperando que mediante estos se sumerjan en el arresto de la vid. |










